Prueba Mercedes GLB 200d 4Matic

Un SUV con alma de monovolumen

Mercedes GLB 200d 4Matic. El segmento de los monovolumen, esos automóviles donde prima la habitabilidad y el espacio sobre cualquier otro parámetro, lleva tiempo sin contar con el favor de los conductores. Ahora tanto las carrocerías familiares como los SUV en sus distintos formatos, crossover, coupé… son los reyes del mercado. Pero ¿porqué os esto contando todo esto si hoy probamos un vehículo claramente todocamino?

La respuesta a la pregunta del párrafo anterior la encontramos en los orígenes de la Clase GLB de Mercedes. Y es que está construido sobre la misma plataforma que su hermano el Clase B, el monovolumen de cinco plazas de la marca. Un coche, este último, cuya filosofía es la que hereda nuestro protagonista con su sentido de la practicidad y el espacio. No olvidemos que el Mercedes GLB 200d 4Matic de las fotos es veinte centímetros más largo, puede disponer de hasta siete plazas (si pagas algo más de mil euros) y tiene un interior mucho más espacioso.

Espectacular el frontal que reciben los modelos tocados con el paquete AMG Line

El espacio interior en las plazas traseras es de los mejores de su segmento

El Mercedes GLB tiene una carrocería de 4,63 metros de longitud por lo que se encastra en una zona del mercado donde los rivales son duros y preparados. Hablamos de automóviles super ventas como el Mitsubishi Outlander o el Volkswagen Tiguan. En casa se coloca, por tamaño, enfoque y precio, entre sus hermanos el Mercedes GLA y el Mercedes GLC.

Su imagen es robusta y, pese a no ser un coche enorme, si parece más corpulento de lo que sus medidas nos indican. Y eso lo consigue con detalles de su diseño como el tener un capó largo y nervado y una parte trasera con líneas muy verticales y planas que, además de habitabilidad, le proporcionan empaque.

Por lo que respecta a la unidad de pruebas que hemos utilizado dispone de el paquete estético opcional AMG Line. Con él su imagen también quiere ofrecernos algunos rasgos deportivos como las dobles salidas de escape cromadas, el difusor trasero, las llantas deportivas… Por delante lo que más llama la atención es su enorme parrilla frontal con el gigantesco logo de la marca presidiéndolo todo. Además en su parte baja todo se remata con un bigote aerodinámico.

Una trasera muy vertical nos indica que su espacio interior es de gran capacidad

Su imagen gana deportividad con el acabado AMG Line

Asimismo en su interior nos encontramos con algo habitual en la marca desde hace décadas. Estoy hablando de una gran calidad de acabados y unos materiales de primera línea que te envuelven desde el primer momento en un ambiente premium y de categoría. Calidad y toque moderno gracias a la vistosa luz ambiental a la que podemos elegir tonalidad.

Sigue, en la línea del mercado, utilizando muchas piezas cromadas repartidas tanto por el salpicadero, como la consola central e, incluso, los mismos pedales deportivos. Que, además, contrastan con el negro piano tan de moda últimamente. Un papel principal de su imagen interior lo tiene sus aireadores del climatizador con forma de turbina colocados en la parte central. Por cierto, buen detalle que el clima tenga acceso directo con botones independientes.

Me ha gustado mucho el volante deportivo que incorpora y que es parte de su acabado AMG Line. Tiene tres radios, está algo achatado en su zona inferior y tiene, como principales virtudes, un grosor y tamaño ideal. Ofrece además los mandos del control de velocidad, entre otras funciones, que ya han dejado el típico mando de la marca con una palanca situada debajo de la de los intermitentes.

Volante deportivo, dos pantallas de 10,25 pulgadas, aireadores con forma de turbina y mucha calidad de materiales

La instrumentación y el multimedia están sobres sendas pantallas de 10,25 pulgadas

La tecnología viene de la mano de dos enormes pantallas situadas de forma continua y que parecen ser sólo una. Ambas con una medida de 10,25 pulgadas y con una cantidad y calidad en su información que no nos hará echar ningún parámetro tanto de la conducción como del infoentretenimiento en falta.

El sistema operativo de las pantallas que comentamos en el párrafo anterior no podía ser sino otro que el MBUX de la marca. Un sistema que desde que apareció por primera vez en el Mercedes Clase A no ha dejado de evolucionar de manera notable. Incorpora el reconocimiento de comandos de voz tan útil como, yo creo, poco utilizado por los conductores.

Pero uno de los ingredientes fundamentales de este Mercedes GLB 200d 4Matic es la habitabilidad. Y es que si bien sus plazas traseras tiene el espacio esperado válido para cualquier talla. Es en la parte trasera, y por esas líneas tan rectas que comentamos más arriba, donde da el do de pecho. Allí encontramos buenas dimensiones tanto para piernas como para la cabeza. Con la ventaja añadida de que su banqueta trasera dispone de regulación tanto en el plano longitudinal como en lo que respecta a la inclinación. La plaza central trasera es estrecha y no demasiado apta para largas distancias.

Las plazas traseras gozan de un gran espacio y, además, de una tapicería de cuero en dos colores

El maletero puede crecer deslizando longitudinalmente su banqueta trasera

Con todo lo que comentamos en el párrafo anterior ya te imaginarás que este Mercedes GLB tiene un buen maletero. Pues sí. Según coloquemos sus asientos traseros podremos lograr un espacio que fluctuará desde los 500 hasta los 640 litros de capacidad. Todo esto escondiendo bajo el piso del mismo las dos plazas adicionales. Porque si las levantamos apenas quedarán unas dimensiones aptas para una bolsa de cabina de avión aproximadamente.

Por cierto, que estas plazas traseras adicionales son opcionales (unos 1.000 euros) pues de serie el GLB dispone de cinco plazas. ¿Son una opción interesante? Eso lo tendréis que decidir vosotros en función de vuestras necesidades. Lo que si os puedo decir es que son aptas sólo para niños y su acceso es más bien complicado. Si no le vas a dar un uso habitual prescinde de ellas y ganarás setenta litros de maletero extras.

En cuanto a su mecánica estamos ante el escalón de acceso a la gama en lo que a mecánicas diésel se refiere pues en gasolina tenemos al GLB 180 con un motor de 136 caballos. Pero nuestro protagonista monta un dos litros turbo con cuatro cilindros y 150 caballos de potencia. Además ofrece una cifra de par de 320 Nm.

Con los datos de sus prestaciones solamente estaríamos lejos de apreciar lo verdaderamente ágil y viva que es esta mecánica. Y es que el Mercedes GLB 200d 4Matic mueve sus 1.680 kilos de peso con alegría y, al menos sin demasiada carga como lo hemos probado, no echas en falta en ningún momento más energía.

Dos sillas de niño caben perfectamente en su banqueta trasera

Otro de sus puntos fuertes son los consumos

A todo esto ayuda mucho su caja de cambios automática de ocho velocidades. Con ella es complicado no encontrar la relación de cambio adecuada tanto para buscar prestaciones como para lograr buenos consumos. Un gasto que podrás situar con facilidad en el entorno de los seis litros cada cien kilómetros. Pero si lo que quieres es una conducción con cierto picante siempre podrás echar mano de las levas que van situadas detrás de su volante.

La seguridad está asegurada gracias a la tracción total 4Matic, marca de la casa, que incorpora. Es opcional, cuesta algo más de dos mil euros pero es totalmente recomendable. Si bien sus ángulos todoterreno no aconsejan salirse de manera despiadada del asfalto. Con ella nos aseguramos un reparto equitativo de la potencia entre ambos ejes en situaciones de necesidad de tracción por que la pista por la que circulemos esté complicada.

La posición detrás de su volante es alta y con gran visibilidad pero, a la par, cómoda. Su conducción es fácil y te permite realizar grandes distancias sin apenas cansancio. Cuando la carretera se enrosca sus chasis lo admite bien siempre y cuando tampoco le pidamos una conducción deportiva y demasiado al ataque. Podremos ajustar algunos parámetros a nuestro gusto con los modos de conducción del Dynamic Select.

Y al final de nuestros pruebas siempre tenemos que hablar de dinero. Como os hemos contado a lo largo de este reportaje el equipamiento puede ser muy completo pero tienes que optar por tirar mucho del catálogo de opcionales. Su precio de partida, para la versión de siete plazas ya, es de 46.812 euros. Unos 6.400 euros más que si nos decantamos por un Mercedes GLC.

Si buscas un híbrido enchufable mira este Mercedes E300de con mecánica diésel

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