Suzuki Jimny, rompiendo todas las previsiones

Pocos coches pueden presumir de levantar tanta expectación como el nuevo Suzuki Jimny. Y es que en una reciente visita del presidente de Suzuki Ibérica el señor López Frade ya nos contaba como, con apenas presentar el fabricante japonés unas fotos de su futura estampa los concesionarios comenzaron a recibir pedidos en firme. Es decir, con dinero de por medio.

Se trata de un modelo longevo puesto que su denominación, Jimny, llegó al mercado ha finales del siglo pasado (1998) pero su concepto, esto es la de todoterreno puro de precio asequible y dureza contrastada, lleva arraigado en la firma nipona desde hace más de cincuenta años. ¿Quién no ha montado alguna vez en un Samurai?

Su imagen ahora aporta una figura realmente llamativa de líneas rectas. ¿No os recuerda a un cachorro de un Mercedes Clase G? ¿Y a un Jeep Wrangler? Una estética robusta y clásica pero que, a la vez, ha sabido jugar la baza de la modernidad y del atrevimiento. Sus enormes pasos de rueda en plástico negro le dan un aspecto deportivo y su rueda de repuesto colgada sobre el portón trasero lo identifican como un todoterreno con todas las letras. Otro aspecto que no se ve pero que también lo delata como tal es que está construido sobre un chasis de de largueros que, para esta versión, ha sido mejorado con unos silentblocks que trataran de mejorar la comodidad a bordo.

Por dentro sigue haciendo gala de un espacio muy ajustado. De echo ahora su carrocería es 50 mm más corta, eso sí, es algo más alto (5mm) y ancho (45mm). Para afrontar obstáculos dispone de una altura libre al suelo de 210mm y tiene un ángulo de ataque de 37 grados, uno de salida de 49 y uno ventral de 28. Sin duda unas medidas al alcance de casi ningún SUV con pretensiones camperas.

Mecánicamente se sigue apostando por la fiabilidad y la sencillez. Una simplicidad que hace que su gama se componga por un único motor. Se trata de un bloque atmosférico alimentado por gasolina de cuatro cilindros y dieciséis válvulas que cubica 1,5 litros. De él se extraen 102 caballos a seis mil revoluciones y consigue una cifra de par motor de 130 Nm. Con esta mecánica el Jimny se muevo con soltura pero sin alardes, tampoco los busca. En autopista mantiene con tranquilidad cruceros legales (pese a que su velocidad máxima es de 145 km/h) y en campo su suavidad y economía de uso son dignas de agradecer.

En carretera además debemos acostumbrarnos a una dirección excesivamente lenta que tiene casi cuatro vueltas entre topes. No obstante debemos también acostumbrarnos a sus ejes rígidos que nos ofrecen muchas garantías en su uso campero pero que no dan la comodidad de una suspensión pensada para el asfalto.

Nuestra unidad de pruebas montaba también una caja de cambios manual de cinco relaciones. Aunque como novedad en esta generación hay la opción de disponer de una caja de cambios automática. Transmisión que en breve probaremos pues más de un compañero de prensa que la ha probado ya nos ha adelantado lo bien que trabaja sobre todo para mantener ritmos constantes en zonas off road.

Como decimos el cambio manual funciona correctamente con unos desarrollos muy bien conseguidos y con la palanca en una posición cómoda. Además su tacto es preciso y sólo se echa en falta una sexta relación para bajar aun más los consumos.

Otra novedad de esta generación es que vuelve a disponer de palanca para las marchas cortas. Recordemos que los últimos Jimny llevaban una ruleta para seleccionar la tracción que tan poco gusta a los amantes de la conducción fuera del asfalto. Apuntar también que su relación de cambio para el grupo corta es de 2:1. Esto quiere decir que cada relación en la reductora tiene justo la mitad del desarrollo que su equivalente en las marchas convencionales.

Con todo esto, y con un peso muy contenido, el Jimny sigue siendo el rey del campo. Imposible encontrar ningún rival que por el mismo precio sea capaz de solventar obstáculos con tantas garantías. Es increíble comprobar como pasa con solvencia zonas tremendamente embarradas casi como si pasara por encima sin apoyarse en el suelo.

Por otra parte acepta sin problema atacar rampas con pendientes muy pronunciadas aprovechando que dispone de una batalla muy corta de apenas 2,25 metros. Aunque debemos recordar que el nuevo Jimny carece de diferencial central.  La tracción en condiciones normales es trasera pero se puede conectar manualmente las ruedas anteriores y circular con tracción total.

Su gama estará asentada sobre tres niveles de equipamiento denominados JL, JLX y Mode 3. Eso sí, en todos ellos lleva una dotación de serie que está mucho más por encima de lo que nos ofrecía el antiguo Jimny. Hablamos de elementos como el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, el sistema de advertencia por abandono del carril o el frenado automático de emergencia.

En los acabados interiores seguimos encontrando plásticos que son acordes al precio del conjunto, esto es sencillos. Aunque hay que poner en valor que parecen robustos y fáciles de limpiar, algo primordial en este tipo de coches. Destaca también por haber avanzado con un diseño de salpicadero mucho más moderno y que integra una pantalla táctil que puede ser compatible tanto con Apple CarPlay como con Android Auto.

La postura al volante es algo vertical para mi gusto. Muy tipo furgoneta con la banqueta horizontal y la postura muy alta. Además el volante tiene regulación en altura pero no en profundidad. Donde si encontramos una mayor holgura es en el espacio libre que nos queda hasta el techo en las plazas delanteras.

En cuanto a las plazas traseras, su espacio para las piernas es bastante reducido pero tienen buenas dimensiones en cuanto a la altura y la anchura para dos adultos. El maletero es muy pequeño con una profundidad entre la banqueta y el portón de apenas 20 centímetros.

Os vamos a hablar ahora del precio pese a que es complicado que os podáis comprar uno. ¿Por qué? Pues porque toda la producción de este modelo están completamente vendida. Se trata de unas 400 unidades que tenía Suzuki Ibérica de cupo y que podrían haber sido 2.500 si hubieran podido hacer frente a todos los pedidos solicitados. Y es que los 17.000 euros de su modelo más barato son realmente tentadores.

Como anécdota nos gustaría añadir que hemos comprobado que ya ha salido alguna unidad en venta al mercado de segunda mano con poco más de 1.000 kilómetros pero con un precio superior al nuevo. La especulación ha llegado al nuevo Suzuki Jimny.

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